Bitácora

¿Cómo fue que el Señor me llamó?

¡Paz y bien! Te saludo con la alegría de esperar el nacimiento de Cristo. La verdad que llevo tiempo pensando sobre emprender este proyecto de Bitácora de un discípulo. ¿Por qué bitácora? ¿Por qué de un discípulo? Son preguntas que creo que a lo largo del viaje se irán respondiendo por si mismas; mientras tanto, me gustaría ayudarte a entenderlo con el siguiente texto que escribí hace algunos ayeres sobre mi experiencia del llamado que Dios, en la persona de Cristo, me ha hecho. ¡Gracias por dejar tus comentarios!

Maestro, ¿dónde vives?

Esbozo de un llamado

Todo comenzó una agobiante tarde de primavera. Caminaba cabizbajo por las calles del centro de la ciudad sin rumbo fijo. Muchas ideas pasaban por mi cabeza: ¿cuál era mi destino?, ¿qué decisión era la acertada?, entre otras más. Tantas voces yruidos había en el exterior: los cláxones de los autos, el tumulto de la genteen el ajetreo cotidiano, la publicidad, el runrunear de las motocicletas… difícilmente podía escuchar lo que dictaba mi conciencia, todo era monótono. Mi alma solitaria pedía a gritos las respuestas a las preguntas que mi corazón inquieto formulaba… ¿si tan sólo Dios pudiera escucharme?

De pronto entre mis soliloquios alcanzo a distinguir una clara voz entre el barullo metropolitano, una voz familiar, no sabía bien quien era, pero me inspiraba confianza y me llenó de paz. “¡Hey Christian!” me invitaba a prestarle atención, ¿sabía mi nombre?, ¿quién era esa persona que sentía conocer desde siempre, pero mis sentidos no identificaban?

Levanto la mirada y busco a aquél que de tan solo pronunciar mi nombre había llenado de color mi realidad. Al verlo fue que reconocí en esa persona al amigo que siempre había estado a mi lado, desde mi nacimiento hasta hoy, pero que muchas veces ignoraba. El ver su cara resplandeciente, llena de alegría al descubrir que le había prestado atención, hizo que mis labios dibujaran una sonrisa.

Corrí frentea Él de manera casi instintiva y realicé muchas de las interrogantes que atormentaban mi ser, dejándome sin duda alguna. Entonces pensé, Él llegó en esta ocasión a mí, pero ¿dónde lo puedo encontrar para permanecer junto a Él? Sin pensarlo mucho pregunté: “Maestro, ¿Dónde vives?” y me respondió tendiéndome su mano “Ven y lo verás”.

¿Seguirlo! Pero eso implicaba dejarlo… todo. Tenía tantas cosas que hacer… ¡imposible!, notenía tiempo para eso. Mi mente se confrontaba y el miedo comenzó a apoderarsede mí, mientras que Él seguía ahí, sereno con su mano extendida hacia mí, con una sonrisa que parecía asegurar que todo estaría bien. Entonces como si pudiera leer el contenido de mi mente dice: “No tengas miedo, yo estaré contigo… siempre”.

Tras éstas palabras atendí a mi conciencia que rompiendo todos los pretextos de mi razón me invitaba a tomar su mano y ver donde vivía. Fue difícil dejar atrás todo proyecto y afectos, pero sabía que era donde encontraría mi felicidad, así que tomé su mano y dejé que Él dirigiera mi sendero.

Ahora tras un tiempo de aquél suceso puedo compartir donde es que el Maestro vive: se encuentra donde hay dos o tres reunidos en su nombre, se encuentra en la fraternidad y la vida de comunidad. Jesús habita en la liturgia, las Sagradas Escrituras, pero especialmente en el Santísimo Sacramento del altar.

Pero no siempre es tan fácil encontrarlo, a veces es juguetón y se disfraza de pobre, de enfermo, de preso, de anciano o de niño, que necesita el amor que las ovejas reciben de su pastor. También se encuentra como en Nazaret predicando: en los sacerdotes, en los catequistas; o como en el camino al Calvario: en los que sufren injusticias y violencia.

Y si te preguntas ¿cuál es el camino para llegar a su encuentro si no sabemos a dónde va?, recuerda siempre que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. No te cuento más, te invito a que descubras tú mismo la respuesta a la pregunta. Él caminasiempre a tu lado, tan sólo espera que le preguntes: “Maestro, ¿Dónde vives?” para descubrirte su voluntad.

2 Comments

  • Dalis Gutiérrez

    Hola Christian, es increíble como el Señor llama. No importa en donde estemos ni como nos encontremos el Señor siempre busca una manera de atraernos y enamorarnos cada vez más. Que Dios le siga bendiciendo grandemente.
    Paz y Bien

    • Christian Rodríguez

      Dalis, gracias por pasarte por este blog. Espero pronto seguir subiendo contenido. Cada encuentro con el Maestro es único y lleno de amor. ¿Cómo no rendirnos ante Él si es nuestra plenitud? Un abrazo desde México. Te agradecería si recomiendas el sitio con tus amigos.

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